18 sept. 2011

Y las cenizas que ningún viento se llevó

Siento aún nítidamente aquellos viejos años. Los recuerdos se van amontonando en este gran cuarto de mi mente: el rincón inolvidable. Inevitablemente, el pasado siempre se va quedando atrás sin apenas darnos cuenta. Es muy fácil decir que todo sigue yendo bien, aunque mucha gente se haya quedado por el camino. Las lágrimas que algún día derramamos cuando el sufrimiento era de verdad dolor… Las satisfacciones personales, los laberintos que logramos atravesar y los problemas que jamás resolvimos. Pequeñas cosas que parecen insignificantes a ojos de los demás, y que no has logrado olvidar. Un simple beso, una palabra de consuelo, una llamada inesperada, un adiós sin despedida. Todo un mundo infinito de sueños. El susurro de las olas y el sonido de mis palabras calladas. La música que ya no escucho pero que mi mente sigue tatareando constantemente. Las calles que no he vuelto a pisar y las caricias que acabaron con un trágico final. El principio de lo eterno y su fugacidad. Las esperanzas que se esfuman y las cenizas que ningún viento se llevó.

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