14 ago. 2011

En ese mismo momento

Y fue en ese momento, donde no espera nada de nadie, donde sentía que nadie me quería, donde solo me acompañaba la soledad ya que, nadie me había demostrado que podía ser fiel verdaderamente, fue en ese momento donde por la calle me crucé con él la única persona que había conseguido provocarme ese cosquilleo en la barriga cuando le veía y esa sonrisa de enamorada cuando me miraba o me hablaba que me impedía poder responderle. Esta vez él había dejado su mochila, su sombrero marrón y su ropa que tan guapo le hacía y que tanto describía su personalidad; la de un joven que podía conseguir lo que quisiera a base de perseguirlo, todo eso lo había cambiado por un traje con el que parecía un auténtico galán y por una rosa de color rosa con una carta, la rosa era preciosa y él iba más guapo que nunca, lo único que pude pensar es que, la chica a la que le perteneciese la rosa era la más afortunada del mundo, por tenerlo a él. Pero viendo la direción que llevaba y que disminuía su paso cuando llegaba a mi, me hizo pensar que esa chica no debería estar muy lejos. Cuando llegó a mi y le tenía en frente paró, sonrío de esa manera que tanto me gusta y me dijo:
- Esto es para ti, lee la pequeña carta y si aceptas el plan solo sonríe.
No me lo podía creer, ¡esa chica afortunada era yo!, el corazón me latía a mil por hora, me costaba, respirar, hablar, hacer algo, pero finalmente cogí la rosa con toda la ilusión del mundo y leí la pequeña carta en la que ponía:  
¡Hola pequeña!, te quería proponer que vinieses conmigo esta tarde a las 5 al parque conmigo, tengo una pequeña sorpresa para ti. Muchos besos.
                                                                                                                                                 Íker   
Por un momento creí que estaba soñando pero no, cerré los ojos y todo era cierto, mi reación fue una gran sonrisa y él me abrazó.

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